Suso33

ENTREVISTA

¿Cómo definirías tu participación en Truck Art Project?

La propuesta me ha provocado generar varias posibles lecturas de la misma en función de sus diferentes receptores. Era importante que, además de una primera apariencia únicamente plástica y directa, tuviera un contenido estético o de pensamiento, pero que a su vez, cada una de ellas, pudiera ser diferente dependiendo del receptor, ayudandole así a crear la suya propia. El título del conjunto es Sky´s The Limit, aunque la aportación del lateral derecho del camión se llama End to end, y la del izquierdo, Whole car. He querido aprovechar las oportunidades que ofrece el soporte para insinuar posibles lecturas tanto por la forma como por el contenido, aunque, en este caso en concreto, puedan ser análogas e invertir su significado, al ser el soporte un contenedor en movimiento. Asimismo, he querido que además de una simple pintura, ésta también pueda dar valor al objeto que funciona como soporte, como si se pudiera ver lo que además de “estar” sobre él, éste lleva en su interior.

¿Cómo dialogan, en tu caso, las dos caras del camión?

En un lateral se puede ver un grupo formas antropomorfas de diferentes colores que van de un lado a otro (End to end). En el otro, otro gran grupo similar, también de diferentes colores, afinadas y casi sin espacio, van perdiendo la forma individual y desdibujándose, generando una mancha de colores (Whole Car). Ello evoca los trenes que en su interior llevaban cámaras de gas, pero que en su exterior se decoraban con motivos alegres (Sky´s The Limit). A su vez, los tres títulos, para cualquier persona familiarizada con el más puro graffiti ,están dotados de muchos significados que sólo conociendo esta cultura se puede reconocer, en homenaje a las personas que, en los orígenes de la disciplina, realizaban pinturas en la calle sobre vagones de metro que circulaban en movimiento por toda la ciudad. Justo ésta fue unas de mis reflexiones más destacas en torno al soporte, al ser imposible ver las dos caras del camión a la vez, dotándole entonces de un carácter, si no escultórico, sí de dialogo y relación con el espacio y a su vez con el contexto. Y eso es algo que me interesa mucho al ser imposible ver las dos propuestas en paralelo: el tiempo que tardas en dar la vuelta al vehículo para ver la otra cara hace que se sucedan como una historia, como un story.

¿Cuáles son los retos del proyecto para ti?

En principio, no he visto ninguno. Ha sido algo que se ha desarrollado con normalidad y que me ha inspirado más ideas para el futuro.

¿Cómo se inserta este proyecto en tu trayectoria y en tu discurso?

De un modo natural, también, ya que, para cualquiera que conozca mi trabajo, verá que lo continúa.

Algunos creadores admiten que llegaron con una idea previa que tuvieron que ir modificando o que creció hacia otros derroteros al enfrentarse a un soporte como éste. ¿Ha sido tu caso?

En principio no he tenido que enfrentarme a nada que me condicione a tener que hacer concesiones con mi propia obra, tener que cambiar cosas o amoldarme, porque la idea la tenía clara, y conozco a la perfección tanto los soportes y la técnica, como la vida de esos soportes, que puede parecer singular. Lo que sí ocurrió fue que, aprovechando la particularidad del proyecto –y ya una vez allí pintando¬–, propuse la posibilidad de hacer párticipe a toda la plantilla de la empresa que apoyó el proyecto; que aquello no fuera “llegar, pintar e irte”, y, así, hacer, una vez más, “arte humano”. Así que le propuse a Jaime (Colsa) una cuestión, que le pareció buena idea y nos pusimos manos a la obra. En unas horas conseguí ropa y monos de colores de otras performances que había hecho hace tiempo, ofrecí que se las pusieran los que quisieran, sin obligación alguna, y todos decidieron formar parte y jugar al arte conmigo. Estuvimos experimentado como si ellos con sus ropas de colores salieran de la pintura, generando como una pintura viva, y estuvimos jugando, haciendo un happening. Creo que fue una buena experiencia entre todos nosotros. Así que, en este caso, a mí me resultó inspirador tanto el soporte, como el contexto, el día y las personas y la relación con ellas, y dio pie a que surgieran cosas interesantes, a que ellos se lo pasasen bien y disfrutasen de ello; y yo también. El proceso fue enriquecedor.

¿Cómo te has planteado la recepción de una obra como ésta, en la que el espectador se encuentra con ella, no la busca, y que no “circula” por los cauces habituales del arte?

Además de la recepción de la obra por el contexto o el espacio, también me planteé el tiempo necesario para tal fin, ya que el “encuentro” de la obra con el espectador es fugaz y limitado. Y eso me interesó mucho: el hecho de que algo que parece que tiene accesibilidad por el contexto o espacio a cualquier viandante, sin embargo, está limitado por la exposición temporal. Me interesa el valor antagónico con respecto al tratamiento clásico del objeto en la escena del arte, a lo que se une que para mí es algo más que habitual no “circular” por sus cauces habituales.

¿Y la fugacidad con la que se recibe?

Precisamente en ello he trabajado al hacer una primera lectura visual de la obra en la distancia, como una mancha de colores indefinida y en movimiento, y otra en la cercanía, como formas antropomórficas definidas. Es algo que, además, me ha gustado experimentar de un modo más explícito en alguna otra obra.

¿Cómo te has enfrentado a la escala? ¿Estabas acostumbrado a ella?

Sí. Estoy más que acostumbrado a esa escala. Del tamaño de los telones del camión he pintado telones para opera desde bien joven, e incluso mayores. Y también murales, claro.

¿Qué te aporta a ti una participación como ésta y qué crees que le aportas tú al proyecto?

Realmente, no lo sé, pero a mí me han dado ganas de probar y hacer más, pues se me han quedado varias ideas enel tintero que no he podido desarrollar y experimentar, al tener sólo la posibilidad de trabajar sobre un único camión. Imagino que alguien con mi trayectoria, en lo que puede ayudar o aportar al proyecto es en dotarle de legitimidad, aunque esta idea pueda parecer ostentosa. Creo que, cuando se habla de espacio público, y más aún de calle, de pintura sobre soportes móviles, como vagones, camiones, telones, todo eso es algo que sí represento.

¿Por qué es interesante un proyecto como Truck Art Project?

No lo sé, pero para cualquiera como yo que haya experimentado y vivido el trabajo artístico, además de en el espacio público, en la calle o soportes móviles, aprecia el “encuentro” con la obra de un modo casi fortuito; y el momento mágico de ese “encuentro” lo hace una experiencia interesante y viva. Y eso ya es mucho. El transporte del mensaje de un modo físico, en sociedades en continuo movimiento virtual, lo hace interesante.

SUSO33 (Madrid, 1973) es un artista visual precursor del graffiti iconográfico en España y está considerado una de las grandes figuras del arte urbano y el muralismo en nuestro país. Desarrolla su actividad artística desde joven y, traspasando los límites de las calles, se ha aventurado en otros territorios como pinturas, vídeos, happenings o performances. Su proceso creativo no puede entenderse sin un marcado compromiso con el entorno social. Entre los temas favoritos del artista destacan la emoción, el cuerpo, las dudas existenciales, el valor del arte efímero y una constante preocupación por las injusticias sociales y el abandono de los marginados. Durante su larga trayectoria artística, SUSO33 ha realizado intervenciones muralistas en la 13.ª Bienal de La Habana y señaladas escenografías para instituciones como el Teatro Real, la Compañía Nacional de Danza o el Ayuntamiento de Madrid, entre otras. Aunque lo mejor es saltar a la calle para encontrarse con el trabajo de SUSO33 en estado puro –cuerpos dinámicos y espirales, un lenguaje tan personal que desborda incluso los límites del Street Art–, nadie puede olvidar la retrospectiva que en 2015 le organizó el CEART – Centro de Arte Tomás y Valiente de Fuenlabrada, comisariada por Susana Blas.