Santiago Ydáñez

ENTREVISTA

¿Cómo definirías tu participación en Truck Art Project?

Bueno, fue un reto interesante, no todos los días se pinta un par de 3×6 al aire libre con público.

¿Cómo dialogan, en tu caso, las dos caras del camión?

En mi caso he utilizado dos caras de la misma moneda una serena y otra más turbia.

¿Cuáles son los retos del proyecto para ti?

Los retos son el tamaño, los materiales y el directo. También el improvisado calor que me secaba la pintura y dificultaba en exceso el depósito de la misma.

¿Cómo se inserta este proyecto en tu trayectoria y en tu discurso?

Es una proyección del proyecto que presenté en Arte Santander que su vez era una excisión de mi trabajo relativo a la noción de raza…

Algunos creadores admiten que llegaron con una idea previa que tuvieron que ir modificando o que creció hacia otros derroteros al enfrentarse a un soporte como éste. ¿Ha sido tu caso?

En mi caso todo fue sobre ruedas.

¿Cómo te has planteado la recepción de una obra como ésta, en la que el espectador se encuentra con ella, no la busca, y que no “circula” por los cauces habituales del arte?

El factor sorpresa siempre es divertido y excitante.

¿Y la fugacidad con la que se recibe?

Otro plus, como una centella.

¿Cómo te has enfrentado a la escala? ¿Estabas acostumbrado a ella?

Sí, esa escala es natural en mi trabajo.

¿Qué te aporta a ti una participación como ésta y qué crees que le aportas tú al proyecto?

Creo que ha sido un reto divertido, refrescante y enriquecedor. No suelo hacer trabajos en soportes ni espacios tan populares.

¿Por qué es interesante un proyecto como Truck Art Project?

Le aporto una cierta densidad dramática al proyecto y el proyecto me aporta a mí sencillez. Es interesante por lo inmediato y cercano que puede ser para todos.

Santiago Ydáñez (Jaén, 1969) es uno de los pintores españoles más valorados en la actualidad. La pintura es un espejo opaco donde la realidad se refleja por la mano y la mirada del pintor. Pensada de esta manera, se convierte en una herramienta dúctil, maleable, flexible ante y contra la realidad; mucho más en esta realidad contemporánea donde las imágenes conviven en plena armonía, mientras sus contenidos se desacralizan o solemnizan. Santiago Ydáñez se introdujo en el panorama artístico nacional a finales de los años noventa gracias a distintos premios que respaldaron la extraordinaria calidad de sus trabajos. Sus imágenes inquietantes, a menudo duras, con trazos gruesos, comunican al público sensaciones como sorpresa o dolor. La obra del artista andaluz se basa en una observación profunda y está impregnada de recuerdos infantiles fundidos con sus inquietudes culturales, como el interés por la historia del arte o los grandes títulos de la literatura. Estudioso de la condición humana, indaga en los difusos límites entre la espiritualidad y la carnalidad más mundana. Su obra puede disfrutarse en lugares como la Fundación Botín, el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía o el CAAM – Centro Atlántico de Arte Moderno de Las Palmas, entre muchos otros.