Rosh 333

ENTREVISTA

¿Cómo definirías tu participación en Truck Art Project?

En mi propuesta conviven dos de las “líneas” de mi trabajo, las formas orgánicas que acostumbro a hacer en diferentes soportes y las letras con mi nombre, herencia de mi trayectoria dentro del mundo del graffiti.
Por un lado me gustaba la idea de cubrir la superficie del camión con esas tramas y texturas, hacerlo mio. También quise rendir un homenaje a uno de los principales objetivos del graffiti, que tu nombre sea visto por el mayor número de personas (Getting Up), que tu nombre esté en movimiento.

¿Cómo dialogan, en tu caso, las dos caras del camión?

Aunque el soporte tenga dos caras lo considero como una pieza única, pero sí con dos posibles lecturas.
Una de ellas es que las formas orgánicas se desprenden de una figura circular, que podría ser el núcleo de la composición. Estos elementos pasan a la otra cara y ahí construyen la contraforma de las letras, construyen mi nombre formando el fondo, dejando las letras en vacío.
La otra lectura es al contrario, las formas orgánicas que dibujan mi nombre pasan al otro lado a formar este elemento circular.
Para mi es una reflexión sobre mi propio trabajo.

¿Cuáles son los retos del proyecto para ti?

Los mismos que cuando realizo cualquier mural o pieza. Que tenga una armonía cromática y estética, adaptación al soporte, que el espectador no quede indiferente, que lo invite a reflexionar y pueda sacar sus propias conclusiones.

¿Cómo se inserta este proyecto en tu trayectoria y en tu discurso?

Para mi es un soporte más que he realizado y es algo que me gusta, llevar mi trabajo a diferentes superficies.

Algunos creadores admiten que llegaron con una idea previa que tuvieron que ir modificando o que creció hacia otros derroteros al enfrentarse a un soporte como éste. ¿Ha sido tu caso?

En mi caso siempre es así, sobretodo en piezas exteriores y de gran formato. Suelo ir con una idea, con anotaciones, pero siempre dejo que la improvisación juegue un papel importante en la pieza. Que los elementos que hay a mi alrededor formen parte en la realización. El soporte, la climatología…

¿Cómo te has planteado la recepción de una obra como ésta, en la que el espectador se encuentra con ella, no la busca, y que no “circula” por los cauces habituales del arte?

No es algo nuevo para mi, la mayor parte de mi trabajo se encuentra en el espacio público. El espectador se encuentra con mi obra, para mi es normal.

¿Y la fugacidad con la que se recibe?

Repito, es algo a lo que estoy acostumbrado.

¿Cómo te has enfrentado a la escala? ¿Estabas acostumbrado a ella?

Como cualquier pieza de gran formato que acostumbro a hacer. No es el primer camión que pinto, sí en el que he disfrutado más.

¿Qué te aporta a ti una participación como ésta y qué crees que le aportas tú al proyecto?

Creo que con este proyecto mi trabajo puede llegar a un público que lo desconoce, puede darme más visibilidad.
Por mi parte aporto mi visión personal, mi sello.

¿Por qué es interesante un proyecto como Truck Art Project?

Por la visibilidad que da al trabajo de los artistas. Esta iniciativa llega a un público que de otra forma no vería este tipo de obras.
Me parece interesante que los artistas que no suelen hacer este tipo de formatos puedan encontrar otras posibilidades a su obra.

Rosh 333 (Alicante, 1977) es un artista visual, ilustrador y diseñador gráfico, cuya obra se forjó en la ciudad levantina de Elche. Pertenece a una casta de escritores de graffiti que despertó el interés de la escena urbana internacional a finales de los años noventa. Sus alegres murales multicolor, rematados con la firma de su característico corazón (reflejo de su pulsión creativa y artística), pueden sorprendernos en cualquier calle de Madrid, Barcelona o Valencia. Rosh ha conquistado a público y especialistas hasta convertirse en uno de los artistas urbanos de referencia nacional. Su obra destaca por la organicidad y una constante experimentación con la forma, la textura y el color. Investiga en torno a soportes, formatos y técnicas, dando rienda suelta a un caudal expresivo sincero, en íntimo diálogo con el espectador. Una de sus obras más conocidas es la intervención en la madrileña estación de metro de Paco de Lucía, en colaboración con el también artista urbano Okuda San Miguel. Se trata de Entre dos universos, un impresionante mural de 300 metros, con la imagen del famoso guitarrista, que representa el primer proyecto de arte urbano en una red del suburbano en España.