Felipe Pantone

ENTREVISTA

¿Cómo definirías tu participación en Truck Art Project?

Básicamente me he servido de las dos superficies para llevar a cabo las dos principales cosas que hago. Por un lado he hecho una Opticromía que se puede encuadrar en mi vertiente más artística, que aplico en murales o en piezas de estudio, encuentro que el dinamismo y los efectos que causa encajan bien en una superficie en movimiento. Por otro lado he hecho una pieza, he puesto PANT en letras legibles y con elementos que hacen que el espectador quiera leer el nombre, esa idea del graffiti: poner tu nombre donde más se vea y que llegue al mayor número de gente posible.

¿Cómo dialogan, en tu caso, las dos caras del camión?

Puede que lo interesante sea que no dialogan, que en cierto modo se dan la espalda. ¿Arte o graffiti? Yo lo dejo ahí, aunque no me preocupa demasiado la respuesta.

¿Cuáles son los retos del proyecto para ti?

Puede que el mayor reto sea que venía de Bilbao de otro proyecto y nada más terminar salí corriendo hacia París para hacer un proyecto muy grande. En definitiva, tuve que responder a varios proyectos en lugares lejanos en un tiempo muy justo, al final todo salió muy bien.

¿Cómo se inserta este proyecto en tu trayectoria y en tu discurso?

No había pintado de una forma comisariada en un vehículo que se mueva por la calle, en Londres pinté un barco.

Algunos creadores admiten que llegaron con una idea previa que tuvieron que ir modificando o que creció hacia otros derroteros al enfrentarse a un soporte como éste. ¿Ha sido tu caso?

Más o menos tenía llevaba la idea de que en cada cara quería hacer una cosa muy distinta, pero luego al llegar ahí y verlo en vivo fui desarrollando cada cara.

¿Cómo te has planteado la recepción de una obra como ésta, en la que el espectador se encuentra con ella, no la busca, y que no “circula” por los cauces habituales del arte?

Puede ser algo bastante parecido a cuando pintas un mural o un graffiti. A menudo se habla de una especie de democratización del arte con el graffiti o el arte urbano, yo creo que se trata más bien de una imposición, como la publicidad, y eso me interesa mucho.

¿Y la fugacidad con la que se recibe?

Esto le puede dar un punto, la fugacidad y el cambio de ubicación. Tienes un par de superficies más bien elaboradas moviéndose por distintos puntos, la gente se las encuentra y te lo dice, eso me gusta.

¿Cómo te has enfrentado a la escala? ¿Estabas acostumbrado a ella?

He pintado a escalas más grandes y más pequeñas, quizás lo singular de este caso es que está a medio camino entre las dos.

¿Qué te aporta a ti una participación como ésta y qué crees que le aportas tú al proyecto?

Está bien participar en proyectos en los que hay artistas que me gustan y además son amigos. Además me ha gustado la idea de desarrollar dos cosas tan distintas en el mismo proyecto con un sentido en concreto.

¿Por qué es interesante un proyecto como Truck Art Project?

Es interesante que en España ocurran más cosas de este tipo, por allí fuera están ocurriendo todo el rato. Además Truck Art Project juega con la baza de llegar a mucha gente.

Felipe Pantone (Buenos Aires, 1986) pintó por primera vez en la calle a los 12 años y no ha parado desde que descubrió el graffiti en una pequeña ciudad del sudeste de España. Años más tarde se estableció en Valencia, donde formó parte de la fundación del colectivo D.O.C.S., famosos por sus valientes experimentos con letras y símbolos. Al mismo tiempo, ha seguido desarrollando un graffiti vanguardista que le ha llevado a ser miembro del legendario grupo europeo Ultra Boyz. Aunque reside la mayor parte del tiempo en Valencia, su obra puede contemplarse en muchas de las más importantes capitales del mundo. Felipe Pantone desarrolla un trabajo que va desde el graffiti hasta el arte cinético. Fuertes contrastes, colores intensos, efectos y una buena cantidad de recursos de los que se sirve para que sus piezas generen un acusado impacto en el espectador. Su obra propone una reflexión sobre el exceso de información y la relación del individuo con la tecnología digital. Entre sus principales obras en el espacio urbano destacan los murales comisionados por el Palais de Tokyo de París, el mosaico de la Universidad Politécnica de Valencia, los murales de los dos edificios del Tecnológico de Monterrey (México) y el mural Optichromie de la Albright-Knox Art Gallery de Búfalo, Nueva York (Estados Unidos).