Carlos Aires

ENTREVISTA

¿Cómo definirías tu participación en Truck Art Project?

Mi proyecto para Truck Art Project es una gran señal de emergencia a muchas revoluciones por minuto. He realizado dos cocktails molotov de imágenes impresos sobre el mismo material reflectante que cubre los coches, furgonetas y camiones de policía, ambulancias, bomberos… Este material amarillo y rojo está inevitablemente ligado a la idea de emergencia, que no deja de ser una situación producida por un desastre. Llevo un tiempo trabajando con las imágenes de catástrofes como uno de los grandes entretenimientos de masas contemporáneos y su pérdida de significado añadida a la desensibilización del espectador frente a ellas. El camión cambia totalmente en la oscuridad, reflejando la luz proyectada sobre el material sobre el que se han impreso los collages, adquiriendo una gran intensidad lumínica. Al ser una superficie tan grande crea un efecto de fantasmagoría e irrealidad, incluso onírico. Me parece genial lo extremadamente diferente que es el camión con la luz diurna y la artificial, cuando se “activa”.

¿Cómo dialogan, en tu caso, las dos caras del camión?

Las dos caras del camión funcionan independientemente pero son como las ruedas del mismo: todas empujan en la misma dirección. En ambos lados se ha impreso un vómito de imágenes encontradas en internet relacionadas con el concepto de “catástrofe”, impresas en negro sobre amarillo reflectante en un lateral y en rojo sobre amarillo en el otro. En este segundo, aparece la palabra “MORIREMOS” también en rojo reflectante que vibra muchísimo al reflejar la luz. En un principio pensé en poner “MORIRÉ” para que el espectador lo leyese en primera persona pero me pareció que no le hacía gran favor al conductor del camión y lo cambié. Todos sabemos que vamos a morir pero nos incomoda mucho pensar en ello. En ambos lados aparecen muchas moscas que hacen referencia a los cuadros flamencos y ese memento mori que significa “Recuerda que puedes morir”, relacionándose con la frase que aparece en una de las caras del camión.

¿Cuáles son los retos del proyecto para ti?

El principal reto del proyecto es el propio contenedor del mismo y el hecho de estar en movimiento. El espectador y el factor sorpresa de encontrarse con la obra sin buscarla o esperarla es importante también. No he entendido el proyecto como dos imágenes planas a plasmar en las caras del camión sino el propio camión y su uso como un todo. No es sólo importante el camión sino el espacio donde circula.

¿Cómo se inserta este proyecto en tu trayectoria y en tu discurso?

Suelo trabajar con la escultura y la instalación, donde el lugar a intervenir es a menudo el punto de partida para la obra a desarrollar. El hecho de que este espacio sean las calles o carreteras y que el soporte sea un camión es ya un reto en si mismo. Me encantó que Fer Francés, el comisario del proyecto, me invitara a formar parte de Truck Art Project porque yo no soy pintor ni hago Street Art (como la mayoría de los otros artistas que han participado en el proyecto) y espero haber aportado un poco de diversidad a esta aventura.

Algunos creadores admiten que llegaron con una idea previa que tuvieron que ir modificando o que creció hacia otros derroteros al enfrentarse a un soporte como éste. ¿Ha sido tu caso?

Yo siempre modifico las ideas de partida durante el proceso de realización de las obras. Lo contrario me parece un fracaso y bastante aburrido. Si la obra acabada es igual a la imaginada no es necesario hacerla porque ya está en tu cabeza. Me parece importantísimo estar abierto a esos cambios porque es en ese proceso donde mas disfruto de mi trabajo. Esto es algo que se lleva uno y es lo que realmente da sentido a esta profesión.

¿Cómo te has planteado la recepción de una obra como ésta, en la que el espectador se encuentra con ella, no la busca, y que no “circula” por los cauces habituales del arte?

Lo mejor de la vida viene por sorpresa. Gran parte de la fuerza de este proyecto es la descontextualización de la obra de arte, saliendo de los santuarios y cementerios del arte tradicionales.

¿Y la fugacidad con la que se recibe?

Actualmente el arte esta saliendo de las salas de exposiciones, galerías y museos y ello conlleva que el espectador no esté seguro de si es arte o no lo que ve. Realmente tampoco importa porque esa sensación de duda o extrañeza es buena, sea una obra de arte, un cartel de circo o ambos a la vez. Yo imagino que debe generar cierta incertidumbre y extrañeza el ir al trabajo y cruzarte con un camión lleno de imágenes y leer “moriremos”, a secas. A la noche esta extrañeza se acentúa porque el camión brilla, es casi un fantasma en movimiento. No anuncia nada, no hay marca, no hay producto. Sólo nos recuerda algo que ya sabemos.

¿Cómo te has enfrentado a la escala? ¿Estabas acostumbrado a ella?

Nunca he temido a grandes formatos

¿Qué te aporta a ti una participación como ésta y qué crees que le aportas tú al proyecto?

Este proyecto me ha aportado la posibilidad de quitarle la correa a uno de mis trabajos, dejarlo salir del taller y que corra por las calles sin pisar ninguno de los espacios donde suelo presentar mis trabajos. Y sobre todo, me ha aportado muchísimo placer.

¿Por qué es interesante un proyecto como Truck Art Project?

Truck Art Project es un proyecto bastante redondo porque rompe las barreras de la obra de arte, los límites del bastidor, el espacio donde ver arte, la estática de la contemplación, el espectador que entra en un museo condicionado por lo que ello significa, el saber que detrás de tu obra no hay un muro sino un palé de botellas de whisky o latas de aceitunas, el que aparezca gente como Jaime Colsa que apueste por una aventura como esta, el invitar a artistas a hacer algo que no suelen hacer, el cambiar el galerista o cuidador de sala de exposiciones por un camionero, el que sea una exposición itinerante que cambie de localización cada minuto, el que te tropieces con las obras sin buscarlo…y que al pisar un acelerador se ponga todo esto en movimiento!!!

Carlos Aires (Ronda, Málaga, 1974) inició sus estudios de Bellas Artes en la Facultad Alonso Cano de Granada y, posteriormente, amplió su formación en Tilburg, al sur de los Países Bajos, y en Bélgica. Su estancia en Holanda le valió para sumergirse en la atmósfera de una de las regiones más dinámicas del mundo a nivel artístico, participando en numerosos proyectos y exposiciones. Aires utiliza los lenguajes de la fotografía, la escultura o las instalaciones para construir una obra lúdica y con un toque festivo en la que subyace, sin embargo, una profunda crítica social y política. El dinero, como representación máxima del poder, es uno de los grandes motivos que inspiran su obra. Este autor multidisciplinar se vale de iconos de la tradición española como toreros y enanos, así como de famosas figuras históricas, combinados con referencias musicales o mensajes escritos, para conformar un singular mosaico de la cultura popular. Sus imágenes, bellas y provocadoras al tiempo, ofrecen en muchas ocasiones una lectura de la realidad perturbadora y políticamente incorrecta. Algunas de sus colecciones pueden encontrarse en emplazamientos como el Artium de Álava, el CAC - Centro de Arte Contemporáneo de Málaga, el CAAC - Centro Andaluz de Arte Contemporáneo de Sevilla o el MACBA – Museu d’Art Contemporani de Barcelona.