Ana Barriga

ENTREVISTA

¿Cómo definirías tu participación en Truck Art Project?

Como una extensión de mi trabajo, en el que trato de encontrar el equilibro entre la razón y la emoción, por eso me siento cómoda en el ámbito del juego. Para mí es una síntesis perfecta entre la pasión y el conocimiento, es más, creo que su espacio exacto está en el punto intermedio entre ambas cuestiones. Para ello, me valgo de herramientas dialécticas que sustentan la idea y que están presentes en mi pintura. La primera de ellas, se encuentra en los elementos representados, que habitualmente suelen ser piezas enteras o fraccionadas de elementos destinados al juego infantil, aunque a veces introduzco también elementos decorativos o de uso cotidiano. La segunda reside en la forma de tratar y configurar esos elementos: los pinto, los rompo, mutilo, ensamblo, los compongo de tal o cual forma como si estuviese jugando con ellos y en tercer lugar, la forma de pintar que tengo: pruebo, borro, repinto, modifico e incluso intervengo con spray como si se tratara de un acto vandálico hacia mi propia pintura, burlando de esta manera mi propio trabajo. Todo ello conlleva que, tanto el objeto, como la manipulación del mismo, o la forma de pintar y de tachar mi propia pintura, se culmine de un modo muy personal, al modo en que, de alguna forma concibo el acto creativo, y por extensión, también a la forma en que concibo la vida misma.

¿Cómo dialogan, en tu caso, las dos caras del camión?

Son, nunca mejor dicho, las dos caras de una moneda. He planteado una disposición lúdica que actúa, como digo, del mismo modo en que entiendo la vida, y por extensión, el arte, que en este caso, se materializan a través de guiños iconográficos y procesuales. En ambas caras, se representa una escena cotidiana: dos platos sobre un mantel que a su vez está puesto en una mesa. En cada una de estas composiciones, que son dos – uno por cada cara del camión- un elemento final: una actuación sobre la pintura, realizada de forma poco medida, con spray, que convierten a los platos sobre la mesa en unos grandes ojos sobre una cara, cuya expresión toma forma con esta aportación final, que emula una boca. Como resultado, una cara parece de muñeco extasiado, pasmado o que alucina de felicidad. Por la otra parte, otra mesa con platos que se acaba convirtiendo en cara, en este caso, sorprendido o aturdido. En cualquier caso, la escena definitiva, en ambas partes, están abiertas a la interpretación, representando una escena que en realidad es otra. Ambas expresiones, están como paralizados. Tienen, en suma, una expresión ambigua y desconcertante. Eso los hace graciosos a mi parecer. La caracterización del personaje, que ya es ambigua se suma a la ambigüedad de lo representado, que actúa a modo de una pareidolia. A nivel compositivo los platos forman una diagonal que hacen por lo tanto crea dinamismo respecto a la estructura horizontal del camión. Además las formas circulares de los platos guardan algún tipo de relación con las ruedas del camión, son figuras repetidas, consonantes. Las rayas del mantel guardan relación con el propio soporte donde están pintados, que, aun siendo rígido condiciona la percepción del material.

¿Cuáles son los retos del proyecto para ti?

Además de acabarlo a tiempo, trato de generar un escenario fingido con elementos cotidianos, Subvertiendo la escala de lo representado que se reproduce en el mundo a pequeño tamaño. En este caso al sobredimensionar las piezas, es el espectador el que parece reducirse para introducirse como coojudador. Se trata de sumergirlo dentro de un imaginario creado para compartir con el una experiencia. Haciéndolo reflexionar no sólo de lo que ve, sino, de cómo lo ve. Generando diferentes sensaciones en el, haciéndolo partícipe de la obra y cuestionando su percepción. En definitiva trato de generar en el espectador la necesidad de buscar un secreto hacia lo que ve, no un secreto sobre la pintura o el arte en sí, sino sobre la propia vida.

¿Cómo se inserta este proyecto en tu trayectoria y en tu discurso?

Este proyecto se inserta en mi trayectoria como una varilla mas del abanico de posibilidades que plantea la propia pintura, al pensar una idea sobre un soporte móvil y la escala, creo que querré pintar cosas grandes a partir de esto. En cuanto a mi discurso he intentado mantener mi lenguaje y la forma de entender la pintura, quizás sea por que es lo que conozco y forma parte de mi investigación pictórica. Es, en cualquier caso, una extensión de mi trabajo, no sólo en contenido, sino en lenguaje, medios y forma. Algunos creadores admiten que llegaron con una idea previa que tuvieron que ir modificando o que creció hacia otros derroteros al enfrentarse a un soporte como éste.

¿Ha sido tu caso?

Lo sabré cuando me enfrente al soporte, pero en realidad puedo contestar ya con una respuesta ambivalente. Realmente, siendo fiel a mi propio método de trabajo, espero que cambie, porque es como entiendo el acto de pintar. Como he dicho anteriormente, mi pintura es orgánica en su proceso, se nutre de los borrados, los tachones y la manipulación y el resultado final, siempre llega cuando veo que se ha superado al estudio previo, pero si la pregunta tiene trampa.. la respuesta es no. No pienso pintar otra cosa.

¿Cómo te has planteado la recepción de una obra como ésta, en la que el espectador se encuentra con ella, no la busca, y que no “circula” por los cauces habituales del arte?

Creo que eso es un valor añadido. Una forma muy útil de llegar a otros ojos que quizás se vean zarandeados por un nuevo interés. Además, la naturaleza de la imagen representada creo que se presta mucho a ello. Si bien, por una parte, se ve una imagen figurativa e “ inteligible”, invita a fijar la vista y conectar con esa otra imagen oculta, cargada de conexión expresiva y casi oculta, que despierta en el espectador un efecto de descubrimiento lúdico, invitándole, nunca mejor dicho, a entrar en el juego.

¿Y la fugacidad con la que se recibe?

Sinceramente, espero que conduzcan por carreteras secundarias y no puedan ir a más de 40. También tengo la esperanza de que pare alguna vez a repostar y en esas ocasiones serán las que me den más cancha. Sin embargo, el tamaño en que está concebido, y la aparente simplicidad de las imágenes representadas juega a mi favor a la hora de ese vistazo rápido.

¿Cómo te has enfrentado a la escala? ¿Estabas acostumbrada a ella?

Teniendo en cuenta mi tamaño, que para pintar un formato de más de 160 tengo que utilizar escalera…Enfrentarme a este formato inevitablemente ha supuesto sentir la grandeza y el respeto que hay que tenerle a la pintura y no hablo solo de cuestiones métricas… A la escala con cierto miedo y respeto ya que nunca había pintado más de un 2 x 2.

¿Qué te aporta a ti una participación como ésta y qué crees que le aportas tú al proyecto?

Además de la experiencia, que es grandilocuente y todo un estreno para mí, con todo lo que de reto supone, pertenecer a los artistas que han dado color a vuestros camiones supone un grandísimo orgullo. Respecto a lo que yo aporto al proyecto, creo que alguien cómodo y divertido para trabajar y espero que una obra interesante.

¿Por qué es interesante un proyecto como Truck Art Project?

Truck me parece un proyecto extremo que nos recuerda la versatilidad del arte, no hay fronteras. Hemos hablado de oportunidades de innovar, de primeras veces en los formatos, de movilidad y expansión, y de hacer llegar mi pintura incluso, a quienes no tenían en su agenda apuntados ir a ver una obra mía.

¿Os parece poco?

Ana Barriga (Jerez de la Frontera, Cádiz, 1984) licenciada en Bellas Artes por la Universidad de Sevilla, vive y trabaja en Madrid. Sus creaciones se mueven en el terreno de lo lúdico, buscando la sorpresa y el abandono de prejuicios. En sus inicios, esta artista mostró su interés por la escultura y en aspectos tridimensionales vinculados al espacio. Con el paso de los años comenzó a sumergirse en el universo pictórico, campo en el que sigue investigando, especialmente en aspectos relacionados con la superación de los límites del cuadro y la expansión de la obra en el entorno. Barriga realiza una revisión de la pintura figurativa a través de la imagen fotográfica, explorando las nuevas vertientes pictóricas surgidas a finales del siglo xx. En el difícil equilibrio entre la razón y la emoción encuentra esta artista un motor para inventar una realidad distinta e inesperada donde el humor, la ironía o el juego están muy presentes. Utiliza juguetes de niños, objetos decorativos o instrumentos cotidianos que pinta, rompe o mutila. Entre sus últimos logros destacan el Premio Internacional de Pintura de la Fundación Focus, el de Artes Plásticas de la Universidad de Sevilla o el Generaciones 2019. Algunas de sus piezas pueden encontrarse en colecciones como la del CAC - Centro de Arte Contemporáneo de Málaga o la Fundación ARCO.