Gorka Mohamed & Matías Sánchez

ENTREVISTA Gorka Mohamed

¿Cómo defininirías tu participación en Truck Art Project?

Un proyecto innovador que se sale de los esquemas acostumbrados de la exhibición de arte.

¿Cómo dialogan las dos caras del camión?

En mi caso son obras que no se relacionan entre sí. Aunque tenía claro que una imagen quería que fuese un personaje en movimiento y la otra cara, un objeto estático.

¿Cuáles son los retos del proyecto para ti?

El reto principal fue la dimensión, aunque ya había pintado en una época atrás graffiti, esta vez me enfrentaba a unas grandes dimensiones con brochas y pintura acrílica, lo cual supuso un reto técnicamente que poco a poco, tras las sesiones, fui adaptando al medio.

¿Cómo se inserta este proyecto en tu trayectoria y en tu discurso?

Para mí es una bocanada de aire fresco, porque me hizo salir de la rutina del estudio, conectándome en cierto modo con la época en que pintaba en las calles de Barcelona con Zosen y otros artistas del colectivo Ovejas Negras. Personalmente fue muy enriquecedor trabajar en un medio en el que estás en comunicación diaria con el comisario del proyecto, el estupendo equipo de Palibex, mi compañero de camión, Matías Sanchez, y otros artistas con los que pude coincidir en la fracción de tiempo que nos llevo pintar el camión. Surgieron muchas charlas y risas que hacen que tenga muy buen recuerdo de la experiencia.

Algunos creadores admiten que llegaron con una idea previa que tuvieron que ir modificando o que creció hacia otros derroteros al enfrentarse a un soporte como este. ¿Ha sido tu caso?

Fui con un esbozo rápido de lo que quería hacer y fue muy instintivo la manera de enfrentarme a ello. Cada mañana, cuando llegaba al espacio donde se encontraba el camión, con la mirada fresca tomaba las decisiones de cómo avanzar durante el día. En el caso de mi primera cara del camión, pinté un pollo sin cabeza andando con un cuello alargado que se transformaba en un falo simpático; sin embargo, una vez que el camión se puso en circulación, el conductor nos comento que la imagen provocaba quejas y la tuve que adaptar un poco a la audiencia que podía recibir la obra. Estos hechos, a su vez, te hacer ver también los límites de crear una pieza pública, y es interesante como análisis social del entorno a través de las reacciones que la obra puede provocar. En la segunda cara del camión me solté más y la imagen fue por otros derroteros, donde me permití más caos y ser más expresivo técnicamente.

¿Cómo te has planteado la recepción de una obra como ésta, en la que el espectador se encuentra con ella, no la busca, y que no «circula» por los cauces habituales del arte?

Mi planteamiento principal en ese sentido fue imaginarme qué me gustaría ver si fuese por una autopista con el coche y de repente pasase un camión pintado a gran velocidad. Me decidí por una imagen de carácter incongruente y enigmática.

¿Y la fugacidad con la que se recibe?

Es verdaderamente una pasada ver una pintura a velocidad de autopista o estática, en un atasco de tráfico, y es curioso pensar en que la audiencia es totalmente fortuita y variable.

¿Cómo te has enfrentado a la escala? ¿Estabas acostumbrada a ella?

Con muchas ganas. Me refiero a que para mí fue divertido tener tantos metros que pintar, trabajar en las alturas, en la cesta elevadora. Es una experiencia fresca trabajar en una imagen donde la superficie supera con creces mi estatura. Es una sensación bastante poderosa estar rodeado, mires para donde mires, por la propia imagen que estas creado. Es como verse metido en un setting propio que uno se ha creado para un filme.

¿Qué te aporta a ti una participación como esta y qué crees que le aportas tú al proyecto?

Pienso que es una simbiosis entre ambos, donde las dos partes salen enriquecidas. Y espero que el proyecto se siga moviendo en todos los sentidos.

¿Por qué es interesante un proyecto como Truck Art Project?

Porque es dinámico y rompedor en cuanto a las estructuras estandarizadas del arte, que plantea nuevos retos necesarios, y porque ha apoyado artistas españoles, lo que ayuda a nutrir tejido artístico nacional, que es tan necesario.

GORKA MOHAMED

Gorka Mohamed (Santander, 1978) se graduó en Arte y Diseño en la Escola Massana de Barcelona y es máster en Fine Arts por el Goldsmiths College de Londres. Su obra muestra la tensión entre un lado irracional y unas estructuras fijas y organizadas, en un proceso de construcción escultórica a través del lenguaje pictórico. Muy influido por el Barroco español, en su producción pueden encontrarse huellas de la indumentaria del Siglo de Oro y reminiscencias de Velázquez o el Greco. Su obra se encuentra en diversas colecciones como la Fundación Coca-Cola, el Museo Patio Herreriano de Valladolid, Caja Madrid, Fundación Centenera o Goldsmiths College University of London.

MATÍAS SÁNCHEZ

Matías Sánchez (Tubinga, Alemania, 1972) comenzó su carrera artística en la galería sevillana Cavecanem en 2001. Pintor autodidacta, bebe del expresionismo para construir una pintura violenta, impregnada de sátira, al margen de modas o corrientes. Sánchez usa su obra como un altavoz para entender la sociedad en la que vivimos, sobreexpuesta a imágenes, procedentes de la televisión o de las publicaciones sensacionalistas. En la edición de ARCO 2002 despega su carrera en el mercado de arte contemporáneo, obteniendo un gran éxito de público y crítica. Diferentes centros de arte contemporáneo han acogido su obra, como el CAAM – Centro Atlántico de Arte Moderno de Las Palmas o el CAC - Centro de Arte Contemporáneo de Málaga.